Una vez más, el gran proyecto de Google de vender libros digitalizados en Internet enfrenta dificultades, que podrian resultar extremandamente costosas.

Un grupo de fotógrafos e ilustradores gráficos ha presentado una demanda colectiva contra Google, exigiendo una indemnización de 150.000 dólares por cada caso de violación de derechos de autor.

Google Books hace posible la búsqueda de libros en la red y permite el acceso a porciones del contenido sin la necesidad de comprar los libros. El sistema intenta limitar el acceso a los libros que aún están protegidos por los derechos de autor, de forma que no se puedan leer en su totalidad, ni copiarse, ni imprimirse.

Los demandantes opinan que la construccion de Google de una biblioteca digital les impide recibir su merecido pago por su contribución a la literatura.

En un comunicado, Victor Perlman, abogado de los demandantes, exige “justicia y una compensación razonable” por las expresiones gráficas que se encuentran en los 12 millones de libros y otras publicaciones que “Google ilegalmente ha escaneado hasta el dia de hoy”.

La Sociedad Estadounidense de Fotografos de Media, cuatro otras organizaciones y fotógrafos e ilustradores independientes debieron demandar a Google por separado al negárseles la posibilidad de participar en una demanda interpuesta por escritores de ese país contra el gigante de las búsquedas.

El conflicto sobre los derechos de autor comenzó en el año 2005 cuando un grupo que representa a escritores y editores afirmó que el proyecto de búsqueda de libros de Google es un abuso de sus derechos. Llegaron a un acuerdo en el año 2008, pero el acuerdo no tiene validez jurídica ya que no fue confirmado por un juez.

Aunque Google nuevamente se ve desafiado en el ámbito legal, su portavoz Gabriel Stricker asegura que “la compañia tiene la ley a su favor”. “Estamos seguros que Google Books cumple con las leyes Norteamericanas e internacionales para los derechos de autor”, indica Stricker.

En septiembre, cinco organizaciones europeas presentaron un requerimiento ante la Comisión Europea contra Google Books.

Fuente: Con información de Wall Street Journal